Con este trabajo he aprendido
cosas de formato y presentación, como por ejemplo, que hay que poner una letra, mínimo, a tamaño 24 para que los compañeros del fondo puedan leer las
presentaciones. También, que los planes de equipo es lo que primero hay que
presentar en este tipo de trabajos, ya que así nuestros compañeros pueden
hacerse una idea de cómo hemos trabajo. Dentro de este plan de equipo, hay un
apartado que consiste en poner los compromisos personales que cada uno de
nosotros quiere llevar a cabo, es decir, actitudes que se deben cambiar a la
hora de trabajar. Creo que esto es muy positivo, por dos razones: primero,
porque analizas que es lo que falla en ti o que te gustaría cambiar para
trabajar mejor, y al ponerlo por escrito se consolida más como hecho; segundo,
porque además te estás comprometiendo con otras personas a tratar de mejorar, y
sabes que cuanto más des de ti en el grupo, mejor irá todo, o al menos, hay
muchísimas más posibilidades de que todo progrese. Otro de los puntos
importantes es la organización. Para esta actividad, en mi grupo no nos organizamos
de forma efectiva, y trabajamos el doble o el triple de lo que podríamos haber
trabajado con una organización previa. Yolanda, durante nuestra exposición,
reconoció que el hecho de que nos faltase tiempo para preparar el trabajo no
había sido casualidad. Creo que lo hizo para que fuésemos aún más conscientes
del hecho que he planteado más arriba, la importancia del tiempo y la
organización.
Otro de los aspectos que he
“re-aprendido” es el de que hay que citar las fuentes de las cuales sacas la
información y mostrarlas al resto de personas que asisten a la exposición. Esto
es algo que creo que todos sabemos, de ahí el “re-aprendizaje”, sin embargo,
como sucedió en esta ocasión, este hecho pasó totalmente desapercibido para
nosotros, ya que ninguno de los cinco miembros del equipo cayó en ello, aun
así, creo que todos sabíamos que es algo que hay que especificar en un trabajo.
Respecto al power point, otra de
las cosas que ya sabía pero que no he puesto en práctica, es que hay que poner
menos texto en él y ser capaces de explicarlo con nuestras propias palabras.
También, que es muy difícil para la persona que presta atención a la exposición
hacer caso a lo que se le está contando y leer a su vez todo lo que aparece en
la diapositiva, es por esto, por lo que hay que hacer lo que he dicho más
arriba: explicarlo con nuestras palabras y escribir menos texto.
Más centrado en el aprendizaje
cooperativo, he aprendido las diferentes técnicas que se pueden desempeñar en
un aula, algunas con más claridad que otras. También, gracias al trabajo, he
aprendido que sí que se puede trabajar cooperativamente. Sé que podemos
trabajar mejor, pero como inicio no está nada mal. Nosotros nos ayudamos entre
todos, los aspectos que una persona tenía más claro que el resto fueron
explicados, y así conseguimos que todo progresase.
Nada es espontáneo, ninguna
actividad que se presenta al aula debe ser por casualidad y sin pretender un
fin. Cada una de las tareas que se realizan debe servir para algo, y sobre
todo, dentro de ella, es elemental saber que todo tiene que tener una
organización, y que nada surge por casualidad. Un ejemplo que tiene que ver con
el trabajo: los equipos bases no pueden ser formados sin un criterio del
profesor, ya que tiene que haber una igualdad entre todos los miembros bases, y
diferentes capacidades por parte de cada uno de los miembros del equipo. Lo que
sí se puede hacer, es conseguir que los alumnos crean que los grupos se han
formado por casualidad, sabiendo que el profesor los habrá distribuido
mentalmente antes.
Cuanto se trabaja con niños es
necesario que todos tengan y se vean con las mismas oportunidades que el resto
de sus compañeros. Es cierto, y este dato a veces es pasado por alto, que todos
los niños son diferentes y que no todos están al mismo nivel, es por ello por
lo que hay que diseñar tareas que sean factibles para todos, y que no hayan
niños que se aburran (porque es muy fácil para ellos) y niños que se desentiendan
del contenido (porque no tienen una base sólida y necesaria, y por tanto, hacen
oídos sordos).
Y lo más importante de todo, que
sirve en todos los niveles, no hay que decir cómo se hacen las cosas, sino dar
los materiales y enseñar a pensar en la realización. Yolanda, en algunas
exposiciones, nos decía nuestros fallos y a su vez, nos hacía pensar por qué
estaba mal lo que habíamos hecho. Hay que pensar sobre lo que se hace, por qué
se hace, y cómo se hace; y sobre todo, una vez hecho, reflexionar y ver el
trabajo de un modo global para ver que se ha hecho bien, y continuar con esas
pautas, y que se ha hecho mal, para entender por qué y no volver a hacerlo más,
pensando de qué manera se puede solucionar.
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